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El Niño puede llegar en 2026: lo que sabemos y lo que no

B1tmet | April 22, 2026

La NOAA recientemente actualizó su diagnóstico sobre el estado del océano Pacífico. Hasta ahora estábamos en condiciones neutrales, pero eso va a cambiar. Según el pronóstico de abril 2026, entre mayo y julio hay un 61% de probabilidad de que se desarrolle ENOS en su fase cálida, es decir, lo que conocemos como El Niño, y se mantendría al menos hasta fin de año.

Esto no es un dato menor para nuestra región. Cuando El Niño se instala, modifica las lluvias, la temperatura y el comportamiento de los huracanes. Y aunque todavía hay incertidumbre (podría ser desde un evento débil hasta uno muy fuerte), ya se pueden anticipar algunas tendencias.

Durante el verano, el efecto más notorio será el calor. Las temperaturas históricamente suben por encima de lo normal en gran parte del Caribe, el golfo de México y Centroamérica. Las noches se vuelven más calurosas y las olas de calor se hacen más frecuentes. En paralelo, las lluvias suelen disminuir en la vertiente del Pacífico centroamericano y en las Antillas. Países como Costa Rica, Nicaragua, República Dominicana o Puerto Rico pueden enfrentar un verano más seco de lo habitual, con riesgo de sequía en zonas agrícolas. En cambio, en el noreste de México (Tamaulipas, Nuevo León) las tormentas pueden ser más intensas por el ingreso de humedad desde el Golfo.

En cuanto a la temporada de huracanes del Atlántico, El Niño es un freno para la formación de tormentas. Aumenta la cizalladura del viento, que desorganiza los sistemas. Históricamente, el número total de huracanes baja. Pero ojo: los pocos que se forman tienden a ser más intensos y pueden acercarse peligrosamente al Caribe occidental, la península de Yucatán, Belice y Honduras. El riesgo no desaparece, solo cambia de perfil, ya que hay que tener en cuenta las temperaturas superficiales del mar en el área. Para el Atlántico Norte, los huracanes suelen curvarse mar adentro, pero con El Niño activo no hay que confiarse.

La NOAA también advierte que hay una posibilidad de que El Niño sea muy fuerte para el invierno del hemisferio norte (uno de cada cuatro escenarios alcanzaría un índice Niño-3.4 de +2°C o más). Eso dependerá de que sigan soplando vientos del oeste sobre el Pacífico ecuatorial durante los meses de verano, algo que todavía no está garantizado.

Probabilidades de intensidad de ENSO para el índice de temperatura superficial del mar relativo Niño 3.4, fuente: EL NIÑO/SOUTHERN OSCILLATION (ENSO) DIAGNOSTIC DISCUSSION; CLIMATE PREDICTION CENTER/NCEP/NWS

Por ahora, el mensaje es claro: prepararse para un verano con más calor y menos lluvias en buena parte del Caribe y Centroamérica, y una temporada de huracanes que podría tener menos ciclones, pero más violentos.

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